sábado, abril 12, 2008

La intimidad en el Hospital: quiero llorar solo.


En el año 1966 llegué a Sevilla,Cantaba Karina,leia el diario Pueblo,la vida era en blanco y negro y los autobuses urbanos de Sevilla tenian dos empleados ,uno a la entrada para cobrar y mantener cierta compostura y otro que dedicaba exclusivamente a conducir.Mandaba Franco y el alcalde de Sevilla era Don Felix Moreno de la Cova o Utrera Molina,no recuerdo bien. Legrá luchaba por el titulo Mundial de los pesos moscas,en los jegos olimpicos no nos comiamos una rosca, pero nos decian que lo importante era participar y con la medalla de Ochoa en los juegos de invierno de Saporo teniamos bastante.Don Dan Giorgiadis entrenaba al Sevilla. Eramos campeones del mundo en ciclismo tras moto con Guillermo Timoner(¿para que servía eso?).Fumar era un placer y la grifa quedaba reucida a algunos legionarios.Se bebía en la calle ( Bodeguitas Romero) y cuando iba al cine primero ponian el No-Do y después la gente se levantaba y se marchaban cuando ponian las letras de la pelicula ( que ahora le llaman los "creditos").Pues bien, entonces, yo asistía al Hospital de las Cinco Llagas con una magnifica generación de médicos: Dres :Pujol de la llave,Gomez Beltran, Causse Prado, Muñoz Gonzalez, Perez Cano, Lissen Otero,Villa Arellano, Mesa ,Paula Prieto, Gomez Parra, y muchos más que lamento no citar.Pues bien, en aquella epoca íbamos a aprender el ejercicio de la Medicina al Hospital de las Cinco Llagas que donó Catalina de Ribera para "uso u hospicio de los menesterosos". Los tiempos han cambiado y la voluntad de la generosa mecenas tambien. Ahora es hospedaje del Parlamento andaluz.Le visité recientemente y las maderas nobles, los lujosos despachos,los aromas,el confort,lo superfluo, la parafernalia ha venido a sustituir al sufrimiento, el dolor, las interevenciones quirurgicas, la rehabilitación,la solidaridad, el aprendizaje... pero en fin vamos a lo que vamos: la intimidad. Pues bien , en aquel magnifico Hospital ( que hubiera quedado como tal, modernizandolo, adecuandolo a nuestros tiempos en lugar de hacer al lado el nuestro actual que es "un gran Hospital" pero no deja de ser, bajo mi optica "un taller de curar"(sin patios, sin zonas de solaz,sin recreos,....).En aquellas enormes salas aprendí yo el ejercicio de la Medicina. Eran salas (San Cosme, San Damian...) donde cabían al menos 30 ó 40 enfermos, en una enorme estancia. Todos los que estaban allí, además de enfermos eran pobres de solemnidad. Y por no tener ...no tenían ni intimidad.Sin embargo mis maestros (Leon Castro, Zarapico, Garcia Diaz, Hernandez Peña,Carretero Baez de Aguilar... y tantos más) me enseñaron que a las personas a las que me acercaba no eran pobres que estaban enfermos sino personas que habian perdido su salud y que además las miserias de la pobreza, soledad,.. les acongojaban aún más. Me enseñaron a ejercer la Medicina pero tambien a tener un enorme respeto a quien tenía enfrente.Pero vamos , que tener una sala con 40 enfermos era absolutamente normal. Y sondar a un paciente contiguo a otro tambien normal. ¿intimidad?.
El ejercicio de la Medicina , el acto médico tiene tres partes bien diferenciadas. Primero el acercamiento del paciente al médico para trasmitirle sus quebrantos.Segundo la elaboración del diagnostico con la exploración fisica y los metodos complementarios. Y la tercera es la comunicación al enfermo de que le pasa y qué compostura tiene.Y ahí viene el núcleo de lo que quiero comunicar. Cuando uno pierde su salud.Y se lo comunican (de forma más o menos sencilla pero inteligible), a veces el enfermo quiere una cosa : llorar. Llorar es una expresión del cuerpo humano normal. Se llora de alegria, de pena, de rabia, de impotencia, de dolor...Pero :yo quiero llorar solo. No quiero que me vean. O solo quiero llorar al lado de mis seres queridos. No al lado de personas ajenas que saben de mi salud parte de lo que me pasa porque se han enterado cuando el médico habló conmigo en una habitación con tres camas:
- ¿obra Vd. bien? ¿tiene esputos con sangre?¿se ahoga?¿está triste? ¿se marea? ¿ha perdido alguna vez el conocimiento?.
Y digo yo : ¿y qué le importa a los dos enfermos del al lado y a sus familiares si me ahogo, si me canso ,si he tenido fiebre o si estoy triste?.Pues eso a lo que vamos que la cosa hay que cambiarla.
Pero la intimidad no queda reducida a eso. Ahora viene la informática. Todo lo que decimos, todas las pruebas que nos hacen, las medicinas que nos han puesto...todo absolutamente todo está ahí: ¿donde?. Pues en la base de datos, en el ordenador. Y con nuestro codigo de acceso podemos saber todo, casi absolutamente todo de muchas personas. ¿ como conjugar la intimidad con la modernidad y el progreso.? Pues la verdad que yo no ,o sé . Lo que sé es que yo no debo de ver a un paciente con dos personas (y sus familiares) adjuntos a él. No quiero. Me niego.
Ahora las cosas han cambiado, manda Zapatero, sigue cantando Victor Manuel y Ana Belen -el corazón a la izquierda,la cartera a la derecha),leo el ADN ,20 minutos y el ABC,España no ha llegado a más allá del gol de Zarra y ya no se hace el cine de Berlanga.El alcalde ha cambiado , es Monteseirin. (¡colega!).Por ejemplo.
Un mundo orweliano para la salud. La intimidad no existe. Todo lo que diga puede ser utilizado en su contra. ¡qué pena!

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