viernes, abril 20, 2007

Erase una vez....(2/2007)




Una paciente de 73 años, (corría el año 1983 o por ahí, creo) , que nos ingresa a Jose Manuel Lopez Chozas y a mi en la cama de Medicina Interna de nuestro Servicio. Contaba una historia de anemia crónica de varios años de evolución que cuando descendía a valores significativos precisaba ingresar porque presentaba una clinica anginosa. Se le ponia sangre. Se le daba de alta al día siguiente. Ya no se quejaba de nada. Y se daba por bueno (!craso error!), hay que comprobarlo casi todo. Venia diagnosticada de Barcelona, en un informe manuscrito de que esta paciente padecía una Hemoglobinuria paroxistica nocturna. La dejamos allí un buen tiempo, hasta que aclaramos bien, bien que es lo que le pasaba. Primero demostramos que no tenia Hemoglobinuria, que ni era paroxistica y que no era nocturna. Es decir que el diagnostico que se afirmaba como válido no dejaba de ser un mal diagnostico, sin bases , al parecer sólidas. Pero se daba por bueno. La rutina. Bien, José Manuel y yo piusimos en marcha un estudio exhaustivo y complejo y llegamos a la conclusión de que perdía crónicamente sangre por el aparato digestivo.

Todos los examenes endoscópicos disponibles, fueron normales. El estudio baritado mostraba una modesta hernia de hiato que más bien estaba allí como espectador insólito de lo que ocurría que como causa del problema. Sometimos a la paciente a una arteriografia mesentérica pudiendose apreciar una magnifica lesion en fosa iliaca derecha que correspondía a una lesión angiodisplásica de ciego. Se la mandó intervenir. Se le sugirió al cirujano lo que debería hacer y le parecío razonable ( hemicolectomía derecha). Una vez realizado la pieza se bajó a radiologia (hemodinámica) y se inyectó contraste en la arteria ileocólica viendose como se extravasaba el contraste por la lesión angiodisplásica. El diagnostico estaba hecho. La enferma curada. No precisó más sangre.Esta angiodisplasia de colon, en este caso no estaba asociada a Estenosis aortica.
Creo que la medicina es mejor, en el Hospital, ejercerla por parejas, como la Guardia Civil de Tráfico. ¿Vd. a visto a un guardia solo en la carretera?. ¿verdad que no?. Pues con los enfermos complejos pasa igual, deben ser vistos por parejas de médicos, en equipo, en compenetración y que lo que sugiere uno sea analizado y aprobado , consensuado o por el contrario razonablemente rechazado por el otro. Pues bien ahora toca hablar de quien inestimablemente me ayudó a elborar este birillante diagnostico:

El Dr. D. Jose Manuel Lopez Chozas.


Le conocí de estudiante.Como tal era listo, estudioso, trabaajador ( igual te ponia una inyección intravenosa que te enlosaba la cocina).No iba mucho a clase pero por el contrario formó sus estudios al pie del cañón a diario, asistiendo a todas las guardias de sus (en aquella epoca superiores) médicos : Drt. Martinez Rangel, Dra. Orbea, Dr. Pajaro, Dr. Mellado, Dr.Rodriguez Barrera y yo, Doctor98. Nos puso un mote: los Pink Floyd. El sabrá por qué.Se quedaba toda la noche en el Macarena, no descansaba ni un rato. Así aprendió lo que aprendió. De forma directa, por fagocitosis, por osmosis por insitencia, por interés. Y todo con cariño, con ternura hacia los seres desvalios y enfermos para los que siempre tiene una frase de cariño, de estimulo, de ilusión. Además después pasaba la sala con nosotros. Iba a hacer guardias a la Seguridad Social con el Dr. Barrera en los Palacios ( con nuestro querido Angel). Después jugaba(mos) al futbol. El lo hacia de portero y paraba lo que podía.Tambien a nosotros nos ha parado algún que otro golpe en la consulta diaria. Pues bien aquel niño que llegó al Hospital casi con pantalón corto, un atillo con fonendo en su mano y los bolsillos llenos de ilusión y fantasía se hizo un hombre. Y aprobó el MIR y se casó y tiene una familia esplendida, con dos hijos, amén de su esposa. A ellos le ha inculcado el amor por los demás , el rigor, la ilusión por las diferentes cosas de la vida. Su hijo, gracias a él, toca el óboe. Llegó a ser Jefe de Servicio de Medicina Interna en Osuna durante muchos años. Allí tambien dejó el aroma de un magnifico médico y por si faltaba poco de gestos y buen compañero.¿que más puedo decir de él?. Sí,ya caigo, que le quiero como a un hijo y que siempre va en nuestro corazón. Y que me ayudó mucho a diagnosticar este dificil caso.Además es mi amigo del alma, aunque apenas le veo.


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